31-10-2005 / 13-2-07

A veces uno siente la necesidad de recogerse en si mismo, y es en ese preciso momento cuando hay que ir a lugares donde el espíritu se fusiona con el entorno que le rodea. hotel mont blanc sierra nevada

Y si ese entorno es el Monasterio de Silos, hombre, realmente tú si sabes elegir sabiamente.

Partí de la localidad de Covarrubias, cuna de Castilla, para dirigirme a Silos y solamente el trayecto, de apenas 17 KM., ya te pone en situación,sabinas, brezos, castaños, jaras, todos ellos sobre una tierra de un fuerte color cobrizo y bañados por los ríos Arlanza y Mataviejas.

Por fin llegamos a Santo Domingo de Silos, y lo primero que se divisa es la espléndida torre del monasterio. Realmente sorprende la abadía por lo grande que es, hay que tener en cuenta que esta amurallada parcialmente y dentro cuentan con un gran huerto.

Las calles del pueblo son de piedra como sus casas que están realmente bien cuidadas, y que nos recuerdan tiempos pasados. Casi diría que la cuarta parte de los edificios son hotelitos, posadas, casas rurales, en fin se nota que la abadía cuenta con gancho para los turistas.

Mi segunda visita fue un martes y trece, yo no soi trading Chile superticioso y el día, acompañó, tanto en el tiempo, como en el desarrollo de la jornada, inolvidable.

Y aquí os pongo los horarios de los actos de la abadía con canto gregoriano incluido.

VIGILIAS
6.00
LAÚDES
7.30
Y FESTIVOS 8.00
EUCARISTÍA
9.00
SÁBADOS 13.00 Y FESTIVOS 12.00
VÍSPERAS
19.00
JUEVES 20.00
COMPLETAS
21.40

 

UN POCO DE HISTORIA

Parece ser que el cenobio surge a mediados del siglo X, por lo que es contemporáneo a la historia de Castilla, en cuyo corazón esta enclavado, mas exactamente en el extremo Oriental del Valle de Tabladillo donde las hoces del río Mataviejas se van abriendo para dar paso a una fértil vega apta para la siembra de cereales. El clima extremadamente frío de la zona es aquí mas benigno debido a la protección de los cercanos macizos de Carazo, Peñacoba y Cervera.

Junto al monasterio brota un manantial del cual dijo el Conde Fernán González el el año 954, es "de aguas perennes", sin duda uno de los motivos de la construcción aquí de la abadía.

El mismo Conde ya menciona la abadía en su Carta de Fueros y Franquicias, y parece ser que la primera vez que vio la abadía fue curiosa al menos.

"El conde avanzaba con sus mesnadas y de repente vio lo que parecía una mezquita, y penetra en ella a caballo rodeado de su gente. Se aclara pronto la confusión. No se trata de una mezquita árabe sino del monasterio de San Sebastián que alberga aún su comunidad de monjes. El conde quiere reparar la irreverencia por su sacrílega cabalgada y ordena que se quiten los hierros a todos los caballos que profanaron la casa de Dios. Sus herraduras quedan como ex-voto colgadas de los muros del viejo templo."

En aquellos tiempos la abadía tenia como titular al mártir San Sebastián.

Corría el año 1.041 cuando Domingo (más tarde Santo Domingo de Silos, redentor de cautivos) se hace cargo del cenobio silense, que estaba en una situación caótica, gracias a las "visitas" por la zona del temible Almanzor.

Grimaldo su primer biógrafo nos cuenta las palabras de Domingo al ver el cenobio: " Señor, socorre con tu inefable piedad a nuestro cenobio, despojado de toda su gloria y decoro. Oh glorioso mártir San Sebastián, alcanza del Señor que esta casa, fundada en honor de tu nombre y a ti consagrada, que ahora está destruida y desolada por la negligencia de sus moradores, sea de nuevo restaurada a su primitivo esplendor, gracias a la ayuda de un buen pastor".

Santo Domingo era natural de Cañas en La Rioja, donde fue pastor hasta que pronto se entregó a los estudios eclesiásticos, hasta que decidió tener otro tipo de vida más ligada a la voluntad de Dios. Para ello se convirtió en eremita en la zona de los montes Distercios.

No estuvo mucho tiempo en esta situación, y decidió ingresar en el Monasterio de San Milán de la Cogolla, pronto se le encomendó la misión de enseñar a los niños. Mas tarde se le envió a su zona natal para revitalizar la casa de Santa María, una vez conseguido volvió a San Milán, ya como prior mayor. Era el responsable de la observancia comunitaria. Tras un tiempo por fin fue nombrado Abad de la abadía de Silos. Al poco tiempo de llegar se gano la fama y el respeto de todos debido a su bondad, tanto con ricos como con pobres. Murió el 20-12-1073 y fue enterrado en el ala norte del claustro. Allí solo estuvo tres años, debido a su fama de santidad y a la devoción popular hicieron que en 1076 sus reliquias fuesen solemnementes trasladadas a la iglesia que el propio Santo levanto. El acto suponía en aquella época su canonización oficial, y fue presidida por el rey Alfonso VI.

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